Todo empieza
al clavar en mi mapa
tus pupilas de alfiler
y cartografiarlo
siguiendo un movimiento uniformemente acelerado...
Cuando menos me lo espero
(y más lo deseo)
te incorporas a mi carretera principal
(tan poco iluminada como resbaladiza a tu paso)
y paseas, te deslizas, te recreas
en un excitante viaje para dos...
(Algún día tendrás que explicarme
cómo atravesando el túnel alcanzas mi corazón)
domingo, 15 de marzo de 2009
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