Nunca olvidaré
esa preciosa luz cálida
recibiéndonos en el salón rojo,
los primeros destellos de la mañana
escondidos entre las sábanas,
reflejándose en las paredes
de la habitación azul...
y un sol inmenso, radiante, amarillo
iluminando cada día que pasamos juntos...
(aunque el viento llame a las lágrimas
o el cielo empiece a nublarse...)
viernes, 13 de marzo de 2009
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