lunes, 13 de abril de 2009

REMEDIOS DE TRANSPORTE

Cada vez que subo a un tren, autobús o avión
tengo la impresión de haber olvidado algo "en tierra"...
En cuanto el motor se pone en marcha
esa sensación es sustituida por un instante de vértigo, de desasosiego...
y es entonces cuando sé que la suerte está echada,
que no hay vuelta atrás,
que he alcanzado el punto de no retorno...
Algo similar me pasó contigo,
pese a la ausencia de raíles, ruedas y hélices.
Olvidé coserme el corazón al pecho:
repasarlo, afianzarlo, asegurarlo...
Por eso se me escapa y viaja cada noche
hasta donde estés, siempre dispuesto a que lo remates...
(como tú solo sabes...)

No hay comentarios:

Publicar un comentario