Cada mañana es lo mismo,
y, aunque intuyo
que no puede ser bueno,
no hago nada por evitarlo,
por remediarlo...
Sólo dejo pasar el tiempo,
acompañada,
y espero que pase todo...
A veces
se me concede una tregua
de duración limitada
(siempre demasiado breve)
y sé que terminará
en el momento
que decida despejar la incógnita,
pero el miedo devora el alma
(o prácticamente...)
viernes, 4 de diciembre de 2009
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