Pese a las absurdidades climatológicas
(los ciclones que se llevaron a la gente
que regalaba brújulas,
los diluvios fuera de temporada,
el viento que doblaba los paraguas,
el frío al otro lado de la ventana,
los iglús congelados a tiempo parcial
y el retraso de la primavera),
estas estaciones están siendo
sensibles y salvajes,
mortales y rosas...
sábado, 16 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario