Algunas madrugadas
valen para acercanos;
otras nos alejan
de nosotros mismos,
pero nos ayudan a
(re)conocernos...
en miradas de otros,
en sílabas ajenas,
en comentarios
quizás inconvenientes...
Aunque no es habitual,
siempre sirve de algo...
Ayer aprendí
que tengo que empezar
a medir cada letra,
a pensar en silencio,
a amarrarme más fuerte
en algunos momentos...
No sólo por vosotros,
sobre todo por mí...
(Todo acabó en un sueño que no puedo contarte)
sábado, 19 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario